EL TORNEO ARGENTINO MURIO
Ayer se completó el partido entre Boca y Gimnasia, el lobo ganaba 1-0 y Boca debia remontarlo pero todo, absolutamente todo se convirtió en un cuchillo filoso que mató al fútbol argentino.
En genral el campeonato ya era una estupida farsa, la AFA, los arbitros y la falta de seguridad hace mucho que hicieron que el fútbol argentino solo sea un negocio para televisar. El nivel es pobre, los partidos irregulares, los horarios ridiculos. Todo esta pensado en como poder televisar los partidos... De deporte poco y nada
Pero lo de ayer fue lamentable. El arbitro regaló un penal a los 50 segundos, boca casi ni festejo sus goles (metió 4 en 45 minutos), gimnasia no se movió amenazado de muerte (ver abajo)... Un papelón.
Lo pero es que Boca no tiene la culpa; Sin dudas es mejor equipo que Gimnasia y esta en un buen momento mientras q el lobo cayó al abismo despues de perder 7-1 con estudiantes. Sin duda Boca lo daba vuelta igual... Es partido hubiese sido mas digno, mas parejo, mas intenso y en definitiva un partido de fútbol.
Lo de ayer fue lamentable y triste.... Boca sale campeón igual... lo de ayer fue la estocada final... el fútbol ya no existe más y la pasión esta herida y en terapia intensiva.
A continuación la nota de OLE sobre Boca 4 - Gimnasia 1:
Si ganan, les damos un tiro en cada pierna".
Alrededor de las 12 del mediodía de ayer, en La Plata ya se sabía que Boca lo daba vuelta. Los jugadores de Gimnasia, todos, estaban amenazados de muerte.
Detrás del fútbol, o de lo que intentó ser un partido de 45 minutos, hubo una película patética. Muchísimo más que la primera suspensión a manos de un presidente patotero. El martes a la noche, parte de La 22, la barra de Gimnasia, mostró su prepotencia en Estancia Chica. Unos veinte hombres, cuatro armas y un solo mensaje: "Con Boca hay que perder sí o sí". Tierra de nadie, o en este caso de los barras, el miedo invadió a los jugadores que tenían que esperar relajados el choque con el puntero del campeonato. Todo, claro, porque el falso honor del hincha de Gimnasia no podía permitirse darle una mano a Estudiantes para continuar a un punto de Boca. En ese encuentro no se podía discutir, pero igual cuentan que Marcelo Goux, uno de los líderes del plantel, les habría hecho frente. Aunque ahí escuchó la orden: "Vos quedate así sentadito porque te matamos". Pedro Troglio no podía combatir sus nervios y a los más pibes, lógico, les cambiaba de color la cara a cada segundo. Hasta los hijos de los jugadores habrían sido puestos en juego, en otra muestra de desprecio por la vida.
Fútbol sucio, antes de esa apretada un integrante del plantel de Gimnasia se había reunido con un jugador bien passarelliano. "Hay 3.000 dólares por cabeza", fue la oferta. Que llevada a números totales y pesificados eran unos 180.000 por afeitarle el bigote al Boca de La Volpe. Lugar común del ambiente, ellos no veían delito "porque es para ir al frente". Pero resulta que los barras, los hombres que responden a tipos que sólo tienen de simpáticos los apodos (Torugo, Volador y Papupa son los capos), se enteraron de este encuentro teóricamente secreto. Y ahí sonó el ringtone de un celular: "Agarrás esa guita y te vamos a buscar a tu casa para cagarte a tiros". En esa línea, ayer a la mañana otros celulares recibieron mensajes amenazantes, que los jugadores habrían dejado grabados como una prueba pese a que nadie haya denunciado ningún inconveniente ni siquiera en diálogos en privado.
—¿Te puedo preguntar algo? —le propuso un hombre de Olé a uno los jugadores más experimentados de Gimnasia.
—¿Me vas a comprometer? —le devolvió de primera, aunque no sea su estilo de juego en la cancha.
—Quiero saber lo que pasó en Estancia Chica.
—No te voy a responder.
Los jugadores, por si hace falta aclararlo, pasaron una de las peores tardes de sus vidas. Veían que Juan José Muñoz, el presidente del club, nada hacía para evitar que Estancia Chica fuera una zona liberada. No se sintieron respaldados por el presidente. Y también comprobaban que los barras accedían rápidamente a los números de teléfono, direcciones de sus casas o nombres de los countries donde viven. E incluso a información sobre sus hijos. Por eso, sin detener el foco en el encuentro con el jugador de River, su única historia era la que les esperaba en el estadio Unico. Sin pensar en Palacio, Gago o Guillermo, habría surgido la idea de que la derrota fuera lo más alevosa posible para que alguien se encargara de denunciar lo que ellos no querían, o no podían, por el miedo a la venganza. A un equipo que va para atrás o no quiere ganar se lo califica de sinvergüenza. Pero uno que pierde porque sus futbolistas se juegan literalmente las piernas, una víctima. La amenaza fue tomada tan en serio que varios les avisaron a sus familiares más cercanos que no se aparecieran por la cancha. Como una gran ficción...
Por eso, hay imágenes que se deberán subtitular. La poca actitud de los jugadores era temor a equivocarse. Aun cuando el Sargento Giménez acelerara los tiempos con fallos que también hubieran encajado en un árbitro amenazado (penal increíble en el primer gol, offside claro en el tercero). La cara deprimida de Troglio al llegar al estadio, perdedor antes de perder, también significaba resignación. Igual que a la salida de los vestuarios. ¿Por qué el post partido se habría vivido como un velorio mayor al 0-7 con Estudiantes? Esta vez se retiraron en fila, con los labios sellados, incluso Goux y Coco San Esteban, quienes suelen declarar hasta en las peores derrotas (como Juan Carlos Olave y Teté González, anoche afuera). El entrenador, que siempre da la cara, ahora sólo accedió a pequeñas oraciones cuando los periodistas le armaron una especie de scrum.
—¿Qué podés decir del partido, Pedro?
—Nada.
—¿De los goles?
—El primero no fue penal, el tercero en offside —responde con más ganas de irse que de protestar.
—¿Y de todo lo que se dijo durante la semana?
—Se dijeron muchas cosas, fue todo muy raro en la semana... Chau muchachos.
Su cuerpo estaba allí, no su cabeza. Menos cuando atrás apareció en persona Torugo, barrabrava sin aspecto de tal, y empezó a gritar "Pedrooo, Pedrooo", en una táctica más de interrupción que de apoyo a un entrenador que no necesitaba esa demostración. ¿O apareció como si fuera un ayudamemoria humano?
"Si ganan, les damos un tiro en cada pierna", es la frase que aún retumba.
Ya se sabe por qué Boca lo dio vuelta con tan poca oposición. Por qué casi no gritó sus goles. Gimnasia no podía jugarlo a muerte.
En genral el campeonato ya era una estupida farsa, la AFA, los arbitros y la falta de seguridad hace mucho que hicieron que el fútbol argentino solo sea un negocio para televisar. El nivel es pobre, los partidos irregulares, los horarios ridiculos. Todo esta pensado en como poder televisar los partidos... De deporte poco y nada
Pero lo de ayer fue lamentable. El arbitro regaló un penal a los 50 segundos, boca casi ni festejo sus goles (metió 4 en 45 minutos), gimnasia no se movió amenazado de muerte (ver abajo)... Un papelón.
Lo pero es que Boca no tiene la culpa; Sin dudas es mejor equipo que Gimnasia y esta en un buen momento mientras q el lobo cayó al abismo despues de perder 7-1 con estudiantes. Sin duda Boca lo daba vuelta igual... Es partido hubiese sido mas digno, mas parejo, mas intenso y en definitiva un partido de fútbol.
Lo de ayer fue lamentable y triste.... Boca sale campeón igual... lo de ayer fue la estocada final... el fútbol ya no existe más y la pasión esta herida y en terapia intensiva.
A continuación la nota de OLE sobre Boca 4 - Gimnasia 1:
Si ganan, les damos un tiro en cada pierna".
Alrededor de las 12 del mediodía de ayer, en La Plata ya se sabía que Boca lo daba vuelta. Los jugadores de Gimnasia, todos, estaban amenazados de muerte.
Detrás del fútbol, o de lo que intentó ser un partido de 45 minutos, hubo una película patética. Muchísimo más que la primera suspensión a manos de un presidente patotero. El martes a la noche, parte de La 22, la barra de Gimnasia, mostró su prepotencia en Estancia Chica. Unos veinte hombres, cuatro armas y un solo mensaje: "Con Boca hay que perder sí o sí". Tierra de nadie, o en este caso de los barras, el miedo invadió a los jugadores que tenían que esperar relajados el choque con el puntero del campeonato. Todo, claro, porque el falso honor del hincha de Gimnasia no podía permitirse darle una mano a Estudiantes para continuar a un punto de Boca. En ese encuentro no se podía discutir, pero igual cuentan que Marcelo Goux, uno de los líderes del plantel, les habría hecho frente. Aunque ahí escuchó la orden: "Vos quedate así sentadito porque te matamos". Pedro Troglio no podía combatir sus nervios y a los más pibes, lógico, les cambiaba de color la cara a cada segundo. Hasta los hijos de los jugadores habrían sido puestos en juego, en otra muestra de desprecio por la vida.
Fútbol sucio, antes de esa apretada un integrante del plantel de Gimnasia se había reunido con un jugador bien passarelliano. "Hay 3.000 dólares por cabeza", fue la oferta. Que llevada a números totales y pesificados eran unos 180.000 por afeitarle el bigote al Boca de La Volpe. Lugar común del ambiente, ellos no veían delito "porque es para ir al frente". Pero resulta que los barras, los hombres que responden a tipos que sólo tienen de simpáticos los apodos (Torugo, Volador y Papupa son los capos), se enteraron de este encuentro teóricamente secreto. Y ahí sonó el ringtone de un celular: "Agarrás esa guita y te vamos a buscar a tu casa para cagarte a tiros". En esa línea, ayer a la mañana otros celulares recibieron mensajes amenazantes, que los jugadores habrían dejado grabados como una prueba pese a que nadie haya denunciado ningún inconveniente ni siquiera en diálogos en privado.
—¿Te puedo preguntar algo? —le propuso un hombre de Olé a uno los jugadores más experimentados de Gimnasia.
—¿Me vas a comprometer? —le devolvió de primera, aunque no sea su estilo de juego en la cancha.
—Quiero saber lo que pasó en Estancia Chica.
—No te voy a responder.
Los jugadores, por si hace falta aclararlo, pasaron una de las peores tardes de sus vidas. Veían que Juan José Muñoz, el presidente del club, nada hacía para evitar que Estancia Chica fuera una zona liberada. No se sintieron respaldados por el presidente. Y también comprobaban que los barras accedían rápidamente a los números de teléfono, direcciones de sus casas o nombres de los countries donde viven. E incluso a información sobre sus hijos. Por eso, sin detener el foco en el encuentro con el jugador de River, su única historia era la que les esperaba en el estadio Unico. Sin pensar en Palacio, Gago o Guillermo, habría surgido la idea de que la derrota fuera lo más alevosa posible para que alguien se encargara de denunciar lo que ellos no querían, o no podían, por el miedo a la venganza. A un equipo que va para atrás o no quiere ganar se lo califica de sinvergüenza. Pero uno que pierde porque sus futbolistas se juegan literalmente las piernas, una víctima. La amenaza fue tomada tan en serio que varios les avisaron a sus familiares más cercanos que no se aparecieran por la cancha. Como una gran ficción...
Por eso, hay imágenes que se deberán subtitular. La poca actitud de los jugadores era temor a equivocarse. Aun cuando el Sargento Giménez acelerara los tiempos con fallos que también hubieran encajado en un árbitro amenazado (penal increíble en el primer gol, offside claro en el tercero). La cara deprimida de Troglio al llegar al estadio, perdedor antes de perder, también significaba resignación. Igual que a la salida de los vestuarios. ¿Por qué el post partido se habría vivido como un velorio mayor al 0-7 con Estudiantes? Esta vez se retiraron en fila, con los labios sellados, incluso Goux y Coco San Esteban, quienes suelen declarar hasta en las peores derrotas (como Juan Carlos Olave y Teté González, anoche afuera). El entrenador, que siempre da la cara, ahora sólo accedió a pequeñas oraciones cuando los periodistas le armaron una especie de scrum.
—¿Qué podés decir del partido, Pedro?
—Nada.
—¿De los goles?
—El primero no fue penal, el tercero en offside —responde con más ganas de irse que de protestar.
—¿Y de todo lo que se dijo durante la semana?
—Se dijeron muchas cosas, fue todo muy raro en la semana... Chau muchachos.
Su cuerpo estaba allí, no su cabeza. Menos cuando atrás apareció en persona Torugo, barrabrava sin aspecto de tal, y empezó a gritar "Pedrooo, Pedrooo", en una táctica más de interrupción que de apoyo a un entrenador que no necesitaba esa demostración. ¿O apareció como si fuera un ayudamemoria humano?
"Si ganan, les damos un tiro en cada pierna", es la frase que aún retumba.
Ya se sabe por qué Boca lo dio vuelta con tan poca oposición. Por qué casi no gritó sus goles. Gimnasia no podía jugarlo a muerte.

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